¿Hay que entrenar para potencia o para resistencia?


La necesidad del ejercicio es evidente, pero ¿cuál es el tipo de ejercicio más adecuado?. Sí levantar pesas, correr maratones, remar, nadar o pasear, cada actividad utiliza series distintas de músculos y sistemas energéticos.

Ya  conoces el significado de las series y repeticiones, velocidades y distancias e intensidad, ¿pero sabes lo que sucede bajo tu piel?. ¿Sabes cómo se genera la energía básica de tu cuerpo, conocida como trifosfato de adenosina o ATP?.

Los humanos tienen tres sistemas energéticos:  el del fosfágeno, el del ácido-láctico y el  aeróbico. El sistema del fosfágeno se genera a través de la descomposición del ATP acumulando y otra molécula PCr (fosfocreatina).  Cuando hacemos un esfuerzo máximo como el de una sentadilla pesada, probablemente usamos nuestro ATP acumulado y una parte de nuestro PCr. Los científicos creen que se tardan unos 10 segundos o menos. Curiosamente, la suplementación de creatina puede potenciar los depósitos musculares de PCr, por lo que logra mejorar el rendimiento en ejercicios de corta duración y grandes esfuerzos.

El sistema de ácido láctico se utiliza básicamente en los ejercicios que duran hasta un minuto. Vamos a suponer que corremos 300 o 400  metros: la quemazón que se siente es el resultado del ácido láctico que se acumula en nuestros músculos y nuestra sangre. También podemos sentir ese dolor en la última repetición de una serie de extensiones de piernas.


El sistema aeróbico proporciona energía para actividades prolongadas como carreras de larga distancia o natación y requiere una respiración regular. Por lo general,  cualquier ejercicio que excede los 2 minutos de duración utilizará el sistema aeróbico como fuente primordial de energía. En cada latido, un corazón en buena forma aeróbica conseguir a una sangre más rica en oxígeno que un corazón que se halla en mala condición física. Además un corazón en gran forma aeróbica latirá más despacio en reposo.

Tener en cuenta que nuestro cuerpo se adapta a estímulos muy específicos. No se puede ser un gran atleta aeróbico y al mismo tiempo demostrar la fuerza, potencia y velocidad de alguien que se dedica en serio a los entrenamientos anaeróbicos y de fuerza explosiva. El cuerpo no trabaja así

¿Con qué sistema entonces debemos entrenar?. Para estar en forma, yo utilizaría un poco de ambos. Lo mismo que nos reímos del corredor de distancias súper largas, que tiene el cuerpo flaco y el torso de niño, también regañamos al culturista súper pesado en periodo de volumen, que apenas puede subir un tramo de escaleras, sin agotarse y resoplar.

Durante las décadas que  tengo como entrenador personal en el mundo del fitness, enseñado el valor de todas las formas de ejercicio antes de que las modernas investigaciones lo demostraran específicamente. En la práctica constante note que resultaba efectivo durante años. Mi ética culturista siempre ha conocido de actividades aeróbicas y de formación de fuerza, una combinación que nos hace sentir y ver mejor, retrasa las enfermedades y hace que la vida sea mucho más agradable.

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